26 noviembre 2016

Camino




Cuadras rectas, curvadas, sin luz suficiente, sin un centavo en los bolsillos, sin teléfono para recibir o hacer alguna llamada, sólo quedaba caminar hasta llegar a mi destino, concentrarme, pensar, imaginar, recordar. 


19 noviembre 2016

El Eros


"...y sólo quedarán 
los buenos momentos de ayer 
que fueron de los dos"

La caminata ya no tenía razón de ser, así que nos echamos en el pasto, las raíces del árbol nos servían de almohada y allí, en medio del trino de las aves y el típico cielo de las cinco de la tarde limeño, me preguntaste lo que tanto temía. No respondí, por primera vez no tenía ganas de responder, razonar o argumentar, es más podría decir que tenía completo desinterés en aclararte nada, me pareció un momento tan perfectamente bucólico, casi el atardecer de esas películas románticas, machistas, patriarcales, heteronormativas, propias del siglo XX. No quise llorar, por eso tampoco te respondí.

Cambié de tema y hablamos de  las elecciones recientes en el otro lado de América, de los inmigrantes, de las estrategias geopolíticas, de tu partido y del mío, de nuestros corazones políticos y sentí, después de mucho tiempo, que a pesar de ser muy independiente, confiada y con harto autocontrol, yo necesitaba hablarte otra vez, y ser eso que no puedo ser con otra persona: crítica y con hartas ganas de cambiar el mundo sin ser juzgada o tomada por radical. Pero eso sólo definiría una amistad perfecta. Nada más.

Nos despedimos y quedamos en seguir la conversación otro día cerca de la ciclovía de siempre, cerca de tus árboles y plantas, de tus libros, de las canciones de Vance. Qué tristeza tener 34 años y no saber realmente si esta cosa que siento es tristeza, ansiedad o el puto Eros de Freud.


::::::::::::VERBUM SAPIENTI::::::::::::::::::::

::::::ORBIS TEXTUS::::::