11 noviembre 2008

Morbanas

"Dios no existe, dios no existe, dios no existe", repetía Laritza luego de los últimos golpes que le propinaron a su hemano. Como si la insistencia de aquella frase desafiara al cuestionado; obligándose, él mismo, a manifestarse antes de permitir aquella vejación. El cuerpo sin vida cayó desconsolado. Apresurada logró abrazarlo al terminar su último alarido, sus rodillas en el suelo y las sombras de aquellos que no se acercaron a intervenir completaban el cuadro de la impotencia. La banda se retiraba luego de robarle todo. ¿Porqué los dejan escapar? malditos asesinos! La contemplación de la soledad en una capital sin amigos y sin protección la llevarían sólo a llorar y lamentarse de estar viva todo el tiempo que duró la diligencia de la fiscal y los policías.


La escena desaparece, y el rumor de las máquinas la vuelve a impulsar. Señora, necesitamos más tela, y otro moldeador, va a faltar personal para el sábado en la noche. ¿Cómo que faltará personal? Es el día de la madre señora. Eso es al día siguiente, pero el sábado me vienen todos, sino que ya no vengan más.



Caminaba seria, dueña de todo y de todos, sin temor a ser odiada, cambiaba las horas de trabajo para terminar los pedidos a tiempo. Cuántos años que ya no pasa por aquél distrito de vicio y salvajismo, la prosperidad en el negocio que empezó la guiaron por otras vivencias, sus hijos estaban en un colegio al que ni hubiera soñado asistir. Tarde o temprano tenía que pasar, ella triunfaría sin detenerse ante nadie, y sus hijos avanzarían mucho más que ella.


Carlos no la miraba, estaba sentado frente a la cama, simulaba observar el humo de su cigarro. Así que no salías con nadie mientras no estábamos. Por supuesto amor, con nadie; a lo mucho con mis amigas de la universidad, en mancha por supuesto. Era mentira, cuánto le costó desligarse de aquella que demoró en comprender la situación, él no iba a dejar a su novia plantada el día de su cumpleaños. Se ríe, piensa en la noche cuando casi queda encerrado entre los celos de una mujer y un cuarto de hotel barato, por suerte el recepcionista era su amigo y lo sacó a tiempo para llevarle un bonito regalo a su novia.


Ella lo toma de los hombros. De qué te ríes infeliz, seguro de tus travesuras ¿no?. Laritza, yo vivo por tí. Espero amor, confío en tí. A ver si el sábado vas a apoyarme, me falta personal. Lari, tengo examen el lunes, si puedo voy, franco. No pues, ¿otra semana de exámenes? Así es, son los que no tomaron la semana pasada.


¿El superman vendrá a trabajar? La señora dice que no; exámenes le toca dizque. ¿Ese vago estudia?, pendejo, ya quisiera yo tener una tía que me pague los estudios sólo por tirarla. No hables así. Pero si es verdad. Cállate mejor, y no hables. Silencio allí; hoy todos nos quedamos hasta las 10 de la noche, si terminamos nos vamos a nuestras casas, pero si no llegamos a la meta nos quedaremos hasta terminar, entendido? Ustedes saben que yo les pago bien cuando se quedan hasta tarde. ¿Bien? con lo dura que és, con las justas nos alcanza para la cena de hoy. Cállate, otra vez te va a llamar la atención y nos va a descontar por estar hablando.


Son las nueve de la noche y hemos terminado, así me gusta que trabajen. Pueden ir a sus casas y recogen su sobre en el stand. Rápido, apaguen todo.


Mamá, qué raro, ¿no hubo trabajo? ¿Porqué te sorprendes?, en vez de alegrarte de verme en casa un sábado en la noche. Me extraña mamá, no es común. Mmm...quiero probar un par de cortinas en tu cuarto. No mamá, estoy a punto de descansar, no me alborotes todo. Ahora la extrañada soy yo, tú nunca duermes tan temprano. Espérate, déjame ordenarlo primero. ¿Qué te pasa Cecilia?


El camino a la habitación estaba obstruída por ropas regadas en el suelo. Un hombre debía estar en la casa. Esas ropas. Pero... ¡si tiene apenas 16 años! Eres un infeliz maldito. Mi amor, no es lo que tú crees, estás loca. Idiota, qué me crees a mí, ¿estabas buscando tu ropa en el cuarto de mi hija?, lárgate basura, te voy a denunciar, juro que te encerraré en la cárcel. No mamá, no, estás equivocada, yo lo amo. Pensábamos decírtelo, pero te afectó tanto la vez que rompieron, que le pedí que regresara contigo para terminar las cosas más tranquilamente. ¡Estúpida! qué vas a saber tú de amor. Los golpes no pararon hasta que la frase de hace muchos años se recrudeció en su pecho, dios no existe, dios no existe, dios no existe. Lari, Lari, suéltala. ¡Dios mío, no, mamita no lo hagas! ¿Tú invocas a dios?, Estúpida!


Todo se detuvo en la oscuridad. Eso me pasa por débil, por ceder ante un joven idiota que me hizo creer en el amor. Su hijo escuchaba sin mayor conmoción. La visitaría esos seis largos meses en el sanatorio sin niguna esperanza de escuchar una frase positiva. Su hija, se dejó ver una semana antes de su salida. Embarazada y con una mirada perpleja, la saludó con la mano. Cuánto rencor puede desaparecer ante la sonrisa de un hijo. Todo saldría bien después de todo. Aparece la figura de un hombre, se pone al costado de su hija, avergonzado quizá; se toman de la mano y deciden irse. Todo saldría bien sin ellos.


2 comentarios:

Alkimista de lo opuesto dijo...

oye esta bueno tu blog, escribes bien , y nada eso..... saludos

Almacero dijo...

«La contemplación de la soledad en una capital sin amigos y sin protección la llevarían sólo a llorar y lamentarse de estar viva todo el tiempo que duró la diligencia de la fiscal y los policías.» Tuve que releerlo un par de veces para poder asimilarla... super inspirada. Me encantó el comienzo, aunque degeneró un poco pasada la mitad... Eres lo primero que leo despues de meses :D

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