22 abril 2009

Apreciaciones al más allá

Me concentro, y extiendo mis manos alrededor de mis rodillas, explorando la posición Flor de Loto de antaño, sin lastimar mis articulaciones, me acerco un poco al más allá, para que mi aura cósmica, satelital, de Frecuencia Modulada, pueda transmitir esto que pienso decir:

Qué tal, yo sé que estás ocupado, primero, pensando en el porqué de la existencia de esa dimensión, lo sé, yo también estaría en shock luego de la decepción “Uy, Caraxo, había vida después de la muerte”. Pero bueno, ya estás allí.

Lo opuesto a lo que esperabas, no soy a quien le debes uno de tus tantos libros robados, tampoco soy fan, ni deseo un autógrafo. Está bien, yo sé que todo el mundo te adora, te otorgaron premios distinguidos, y los más leídos te valoran como uno de los mejores escritores de nuestros tiempos, pero ¿la verdad? No me gustas, discúlpame Bolaño, me gustaría que me gustaras; primero, porque sería una forma agradable de retribuir el favor a un amigo, "¡Me encantó! Muy bueno, gracias por prestármelo"; segundo, porque coincidimos mucho en tendencias políticas; pero no, no me gusta tu estilo, y mucho menos me marcan tus historias, salvo dos o tres relatos, los demás me parecieron tan poca cosa para tu celebrado "Llamadas Telefónicas".

Iremos por partes, frase de Jack. Haremos la autopsia de tu genialidad y mi pésimo gusto, o de mi sincera forma de sentir las cosas. Siguiendo las palabras de mi profesor en la universidad, pasaremos a preguntarme cómo así Bolaño es Bolaño, y porqué le gusta lo que le gusta, y ha escrito como ha escrito; es decir, elaboraré un pequeño, brevísimo, Marco Teórico para comprenderte un poco.

Bolaño admira a Cervantes, Melville, Stendhal, Joyce, Kafka, y adivinen, a Borges, todo retumba en el teclado, se hizo la luz. Por supuesto, quien gusta de Borges, lo llega a admirar tanto como para buscar en su estilo un cobijo en palabras con hartos significados y personajes con historias recreadas pero que casi tienen el mismo discurso que el autor. Asimismo, los que adoran a Borges difícilmente poseen la sensibilidad y la maestría estilística para disfrutar de Gabo y compañía, eso es para destacar, a Bolaño poco le interesa Gabriel García Márquez y MVLL.

Tomas algunas definiciones rebuscadas, algunos autores que impresionan de sólo nombrarlos, ilustraciones de la experiencia de tu círculo juvenil, poetas poseros y allí, un libro; obviamente, sin desechar las fricciones del sexo libre para atrapar al lector. ¿Voy bien? ¿Me sigues? Como diría uno de tus personajes. Era lógico, te gusta mucho el género porno tanto como el policiaco, tu novela debía tener esos detalles innecesarios de contactos íntimos, que lejos de atraparme, como lo haría a cualquiera con una ligera dosis de testosterona, me aburría y lo dejaba de lado, ¿Acaso era la gran novedad cómo salía de la castidad el envanecido García Madero?, claro que no, pero tu forma de narrarlo muy a tu estilo corriente y más descriptivo, desaprovechó la memorable escena, todo por describir tu vivencia tal cual.

Se supone entonces, que cuando lea tus obras encontraré más de ti, mucho más de ti. Tus parejas libres, tus círculos literarios y Trotskistas, tus escritores mexicanos y españoles, tus amigos frecuentes y extendidos en otros libros. Siempre me tropezaré con tu complacida costumbre de mencionar, sin que te lo pregunten, qué autores has leído y admiras; siempre alguno de tus personajes mencionará a Rimbaud, Lihnn, o Nicanor Parra; eso es plausible, pero desparramar en casi una página completa uno por uno los autores que leía García Madero en esos años, separándolos por miserables comas que apenas lograban hacer descansar la vista, fue verdaderamente inaguantable. Tu oralidad exagerada me llevó a preguntarme si los críticos no leyeron bien tu libro "Detectives Salvajes" antes de refrendarte sus elogios.

Finalmente, por alguna extraña casualidad, justo, mientras repasaba algunas páginas de tus “Llamadas Telefónicas” cayó en mis manos uno de los libros más sublimes que he leído, de Gabo, por supuesto, “Doce cuentos peregrinos” (quien no lo ha leído, ¡qué espera para bajarlo de la red!). Es extraordinario, son relatos pulidos, con el equilibrio perfecto de personajes extraviados y absurdos, el amor en cada uno de ellos, las descripciones y los ambientes, Gabo sabe mucho más de eso; imposible no amar lo que escribe.

No todos apreciamos lo mismo, te he leído en un libro físico, y a Gabo en un maltrecho formato txt que me permitió mi lector de textos, pero aún así, la calidad sobrevuela y se libera de los medios, las palabras han llegado y veo que sólo puedo maravillarme con Gabo y decepcionarme de tu estilo.

Tal vez una amistad como la tuya me hubiera nutrido mucho, de izquierdas, práctico, culto, escritor, poeta, atrevido. Pero no te conocí sino a través de tus textos, y bueno, ya te lo dije, no me gustas. Gracias por escuchar, porque hasta ahora no respondes nada. Ya que estamos aquí, ¿Podrás pasarle la voz a Poe? Tú traduces, sí. ¿Cómo que no sabes inglés?

13 abril 2009

::::::Abstractio::::::


Siento la violencia de mi cama, he caído sobre ella, mientras un ser invisible programa en el reproductor música suicida y lacerante. En el techo de color blanco imagino la escena de Poe, las notas avanzan en su tortura, unidas, bajan amenazantes, sobre mi piel, como el péndulo filudo que cortará mi vientre. De pronto, no avanzan más, un recuerdo nocturno detiene el tiempo.

Conclusión última de aquella noche: Ningún otro ha logrado conmoverme tanto de la pura contemplación de sus labios



Plegaria


Le gano al miedo y tomo el vaso entero de cerveza, me lleno la garganta de su sabor amargo. Es una noche de actos intrascendentes, donde había que festejar la condena a un asesino famoso. Porsupuesto, lo que conversábamos escapaba de la importancia de ese hecho. Era el grandioso monólogo del éxito, no sabía si era el humo de tu boca que llegaba sin intención a la mía, o tu emoción lo que me dejaba sin palabras. Estás concentrado y vomitas tus convicciones sobre la mesa, me fascinas. Qué ganas de ser como tú, ciego de tanto brillar. Quiero hablar de mis sueños pero me averguenzan, y tú, como adivino, me exiges que estos sean los más altos posibles. Pide lo más difícil, no te importe el cómo, sólo mira la meta, imposible o no, llegarás.

Eres energía completa, observo tu piel, tu mirada penetrante, tu cabello aún mojado y sujeto; pulcro. Lo sabía, tú querías hipnotizar, esa noche yo era tu presa,y no me afectaba, o en realidad sí, por eso fui segura con un No bajo la lengua.

El local se queda vacío, la dueña cierra la puerta, y por el televisor veo que mi equipo va ganando, la noche se volvía perfecta. Al salir, deducía todas las probabilidades, y nuevamente la guerra era conmigo misma.

Siempre te consideré dispuesto, estaba segura que atenderías cualquier llamado, que podía tenerte cuantas veces quisiera, de cabeza, cansado o reconfortado, tú vendrías igual; pero mi poder limitado por tu corazón mataba mi deseo. Yo no me contentaría con poseer sólo tu cuerpo, yo quería tu alma y tus sentimientos. La imposibilidad de tu amor me detenía y el sabor de tu desapego me agriaba la vida entera. Por eso no llamaba y no aceptaba más que simples conversaciones.

El parque recuperado, las parejas sentadas en el pasto, y la iluminada vereda no te cohibieron, allí estaba tu piel acariciando mi cintura, pidiéndome que tomáramos más cerveza por ahí. Dejé de caminar y te miré como la última vez que te dije que jamás nos volveríamos a ver. No resistí más, el beso surgió atravesando mi instinto de supervivencia, la plegaria aquella tenía mucho de verdad, esa plegaria que repetía mientras te veía hablar sobre la mesa.

Cuando lo escribo vuelve la noche de caminatas y besos, la intensidad de tu boca y tu abrazo no bastaron para convencerme. Me negué heroícamente, en honor al sentimiento que siempre me mantuvo conectada a tí. Me encierro este Domingo en cada palabra y gesto tuyo. Acaso tú, salvador de almas, entenderás qué es lo que quiero, tal vez lo entendiste y yo ahora tendría que comprender que sí lo hiciste y esa es tu respuesta, ofrecerme lo mismo. Si no eres de ellas, ¿entonces de quién?

Hoy, Domingo de resurrección, sigo escuchando tus canciones, las que compartes con toda la ciudad. Yo sólo repaso la plegaria de martes Un beso tuyo bastará para sanarme...




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::::::ORBIS TEXTUS::::::