01 mayo 2009

Égloga

A Nasciturus

For many hours and days that pass ever soon

the tides have caused the flame to dim

At last the arm is straight, the hand to the loom

Is this to end or just begin?

"All of my love", Led Zeppelin.


I

Observo mis manos, esta vez, como tantas otras, no sostengo a nadie, no respondo preguntas obvias, ni camino pendiente de lo desconocido. Ciertos momentos, cuando bajo la guardia, siempre aparecen las mismas dudas; luego, te imagino en brazos de otros corazones, sonrientes y emocionados, serían mujeres altas, bajas, morenas, sencillas y altivas, aún no es posible determinarlo, sólo confío en que tu llanto creará la conexión y la historia volverá a comenzar.


II

Mi habitación era salvajemente iluminada por el amanecer, el bombardeo de luz anunciaba un día cargado, era la semifinal de un campeonato y debía llegar temprano. Pantalón azul, camisa naranja, casaca negra y zapatillas marrones, salí corriendo, huachafa hasta el infinito, pero siempre segura de mi talento, aún no existiendo el concepto escurridizo de aquél, lo sentía. En el paradero iba creando la estrategia para ganar rápido y salir lo antes posible con cualquier excusa.

Ella estaría durmiendo, la veo pensando en los abrazos y caricias de Setiembre, su mes, génesis del gran amor alcanzado; de hecho no recordaba su rostro, pero memoricé inconcientemente sus gustos personales, podía imaginarla en cualquier situación con las palabras exactas que emanaban de su boca promiscua; su habitación inundada de alcohol, hacía eco de los besos que recibía de él, la odiaba por no saber de mí, y a él por dejar que lo despreciara sin mayor dolor; sí, lo detestaba porque había puesto su corazón a una distancia imposible de atacar; no sufría, como yo, al no verlo sufrir.

La ruta del bus volvía a distraerme, mientras leía letreros y calles; de pronto, la canción que había sintonizado el chofer detenía los corazones y aceleraba otros músculos, era el summun del cosmos, hermosa, fuerte y destructora canción de quién sabe qué ritmo. ¿Acaso no tenían más que inventar los hombres que se envolvieron en el rock? Robert Plant cantaba sin saber que yo cambiaba de paradero para bajar antes y no seguir torturándome con sus mensajes de sábado en la mañana.


III

En noches donde los suicidas asolan la calle, cuando la madrugada reaviva los rincones más peligrosos de la ciudad, y éstas se llenan de basura y de borrachos, pienso en la vida contigo y sin ti. Cuando muere alguien que no quería morir, cuando sufre alguien en el cuarto de al lado, sólo puedo pensar en ti. En tus cabellos no crecidos que me obligan a disimular que no arreglo a nadie, que no acaricio a nadie, que no he muerto dentro de mí por ti. Es triste revelar una foto imprecisa que jamás fue tomada, de un cumpleaños no feliz, de otro mes sin esperanza. Me pregunto si habrías sentido la opresión de tu pasado aceptando la sentencia, de olvidarse de lo demás y entregarte a la corriente de la vida, que siempre arrastra, con piedras y lodo, que siempre ahoga y mata sin pudor.

Me pregunto si lloraste conmigo en mí.

IV


Alguna canción cantaba tu padre mientras me abrazaba, después de la semifinal, cuando quedamos sub-campeonas en Octubre de hace dos años, después del largo viaje para tomar aquella decisión que me haría retener su voz en mi memoria, después de los partidos, y de las mecidas, él abrazaba lo poco que quedaba de mí.

Desaparecieron los síntomas, su voz volvió la mañana en tarde oscura, era la primera vez que escuchaba a Amy, era la primera vez que me sabía abandonada por un partido mejor. Era la primera vez que perdía como Eric Clapton en su Tears in heaven, o Robert Plant en All of my love. Tú morías y yo me inundaba en pleno octubre de aquella frustrada relación de músico-escritora. Cuánto te amé en ese momento, y cuánta carga en mi tristeza acumulada. Ella existía para él y tú desaparecías para nosotros.

El mundo vampiro se lo llevó y yo, por mi lado, siempre que te veo en brazos de otras imagino las infinitas probabilidades de tu nombre. Esta noche estoy con dos catedrales sobre mi boca, esta noche he decidido escuchar a Robert Plant, esta noche he decidido comenzar por abrazar a mi nasciturus en un cuerpo que nunca lo refugió.

Brindo por tí y por el perdón. ¿Existe el perdón en el más allá?

::::::::::::VERBUM SAPIENTI::::::::::::::::::::

::::::ORBIS TEXTUS::::::