05 abril 2011

Primus Ceps


"Ni una inteligencia sublime, ni una gran imaginación, ni las dos cosas juntas forman el genio. 
Amor, amor, eso es el alma del genio"
W.A.M .

Hermosa Primus Ceps,  indaga con sus yemas la suavidad de una manta recién alisada para ella, revela en su mirada una suerte de asombro, aparentando una emoción desbordada, irreprimible, dejando escapar apenas un chillido de ave  emocionada. 

Algo indescriptible es dejado por una mano del tamaño de su cabeza, mira detenidamente, esperando descubrir si aquél objeto tiene vida propia o si tiene la cualidad mágica de mostrar medias lunas, como aquellos gigantes que la elevan en brazos. Presume que ese nuevo sonido forma parte de un lenguaje que pronto aprenderá, no está preparada más que para entender sentimientos, y sólo sabe que esas medias lunas que se dibujan entre ellos significan alegría. 

No comprende el porqué de ese no-movimiento , impulsa sus manos y logra hacer que se vaya lejos, se contenta, maravillada por aquella fuerza que se opone a través del aire, la resistencia descubierta a sus cinco meses de nacida no está definida en su cerebro pero la experiencia hace una marca eterna.

El objeto lanzado empieza a funcionar y retumba las paredes con la más espléndida alineación del sonido; inmediatamente, la música de un genio dibuja medias lunas de satisfacción entre los gigantes. Mozart nunca imaginó que la hermosa Primus Ceps lo amaría a través de su imperecedera creación: la Sinfonía Nº 40.




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::::::::::::VERBUM SAPIENTI::::::::::::::::::::

::::::ORBIS TEXTUS::::::