25 marzo 2012

Hombre de las estrellas

Hay un hombre de las estrellas, 
esperando en el cielo.
Quiere venir, y conocernos.
Pero cree que nos ha reventado nuestras mentes. 



Anoche volví a pisar ese lugar, que estaba muy cerca al otro, donde yo, sí yo, esta vez, sin personaje inverso, sin diálogos prestados, te había escuchado cantar una canción de fanático perdido. 

Era tarde, a pesar de ser temprano, y la mesa se llenaba de comida mientras le planteaba a mi amigo seudoteorías de psicología barata. De pronto, en algún lugar de mí, esa limonada sin licor me decía que algo faltaba, que un diálogo permanecía en el aire, que el parque me llamaba, te llamaba, para caminar por el camino de farolas medianas, con el aire de Pueblo Libre oliendo a mar, sí, Pueblo Libre éramos tú y yo cantando "Hombre de las estrellas", la Casa de Bolívar nos miraba, yo leía la letra que me habías obsequiado en un papel, mientras tu memoria explotaba una voz nueva que jamás antes te había escuchado.

La magia no se había ido, y permanecía congelada en el tiempo, esperando que una vivencia nueva la desaparezca con la fortaleza de mis odios reservados; sin embargo, ya no había manera de fulminar esa simulación teatral, ningún recuerdo malo o bueno podía aplastar esa única noche en que me hiciste saber que yo también tenía un lado oscuro.

::::::::::::VERBUM SAPIENTI::::::::::::::::::::

::::::ORBIS TEXTUS::::::