20 julio 2013

AMORO



"Más que lectores, tenía víctimas"
José Miguel Oviedo, crítico peruano



Hace algunos años atrás, en realidad bastantes más atrás, a principios del siglo XX, en Europa,  surgió una corriente que cuestionaba los límites existentes en el mundo del arte. Cuando leo textos al respecto, tal como el personaje de la película Medianoche en París, me gustaría ir con mi automóvil del tiempo para hablarle a todos esos locos y sacudir sus hombros por ser tan jodidamente buenos. Pero mejor sigamos rememorando.

Mientras César Moro cumplía 13 años; en Suiza, el alemán Hugo Ball fundaba aun sin proponérselo el Dadaísmo y; Vallejo, recién graduado en literatura se enrolaba en las filas de la Bohemia trujillana. Nueve años después, César Moro viajaría a París para encontrarse con el manifiesto surrealista de André Bretón; el mismo año Vallejo se traslada de Francia a España por una beca de estudios.

La fuerza transformadora del surrealismo francés había invadido todo escenario, periódico, panfleto, lienzo. César Moro asumió todas las expresiones artísticas que pudiera soportar su cuerpo desarrollando, finalmente, la pintura y la poesía. 

Luego de europa, regresaría a Perú y se volvería a ir, pero a México donde aparece el fulminante Yo Cósmico del que tanto habla la crítica de su poesía. Me encanta esta etapa porque sufre cada verso, escupe y salpica cada letra, transmite, tal como es, lo crudo, lo romántico, lo tierno y lo cruel. Pienso que fue la época en que más amó.



Carta a Antonio 
  
      Te quiero con tu gran crueldad, porque apareces en medio
de mi sueño y me levantas y como un dios, como un autentico dios,
como el único y verdadero, con la injusticia de los dioses, todo negro dios nocturno, todo de obsidiana
con tu cabeza de diamante, como un potro salvaje, con tus manos salvajes y tus pies de oro que sostienen tu cuerpo negro,
me arrastras y me arrojas al mar de las torturas y de las suposiciones.
      Nada existe fuera de ti, sólo el silencio y el espacio. Pero tu eres
el espacio y la noche, el aire y el agua que bebo, el silencioso veneno y el volcán en cuyo abismo caí hace tiempo,
hace siglos, desde antes de nacer, para que de los cabellos me arrastres hasta mi muerte.
      Inútilmente me debato, inútilmente pregunto. Los dioses son mudos;
como un muro que se aleja, así respondes a mis preguntas, a la sed
quemante de mi vida.
      ¿Para qué resistir a tu poder? Para qué luchar con tu fuerza de
rayo, contra tus brazos de torrente; si así ha de ser, si eres el punto,
el polo que imanta mi vida.
      Tu historia es la historia del hombre. El gran drama en que mi existencia es el zarzal ardiendo, el objeto
de tu venganza cósmica, de tu rencor de acero.
      Todo sexo y todo fuego, así eres. Todo hielo y todo sombra, así eres:
hermoso demonio de la noche, tigre implacable de testículos de estrella,
gran tigre negro de semen inagotable de nubes inundando el mundo.
      Guárdame junto a ti, cerca de tu ombligo en que principia el aire;
cerca de tus axilas donde se acaba el aire. Cerca de tus pies y cerca de
tu manos. Guárdame junto a ti.
      Seré tu sombra y el agua de tu sed, con ojos; en tu sueño seré aquel
punto luminoso que se agranda y lo convierte todo en lumbre; en tu
lecho al dormir oirás como un murmullo y un calor a tus pies se anudará
e irá subiendo y lentamente se apoderará de tus miembros y un gran descanso tomará tu cuerpo y al extender tu mano
sentirás un cuerpo extraño, helado: seré yo. Me llevas en tu sangre y en tu aliento, nada podrá borrarme.
       Es inútil tu fuerza para ahuyentarme, tu rabia es menos fuerte
que mi amor; ya tú y yo unidos para siempre, a pesar tuyo, vamos juntos.
       En el placer que tomas lejos de mi hay un sollozo y tu nombre.
       Frente a tus ojos el fuego inextinguible.

18 de junio de 1939


Cartas a Antonio
 El amor en la noche. Un tumulto se anuncia, un tumulto como de sangre que se vierte Las alas del mundo empiezan a dormir, y sólo tus ojos iluminan el silencio, el gran silencio que reina a tu llegada. Y te desprendes como un árbol o como la noche, a pasos callados, como el gran caballero que aparece en los sueños. Con tu rostro severo, con el misterio y la distancia y con el gran silencio.
Yo no podré besarte, a veces dices, yo no podré besarte…
El corazón respira apenas ante el milagro repentino de tu presencia, Los ojos quisieran guardar para siempre el color de incendio de tus ojos, el resplandor de tu mirada, el acto volumen e tu cuerpo, y devorarte y envolverte y guardarte ajeno a todas las miradas.
Te llamo desde lejos, de muy lejos; tú no me oyes, mi voz te llega amortiguada. Tú no me oyes. Si me oyeras vendrías y tus ojos se cubrirían de lágrimas y a través de esa bruma verías la imagen del mor acribillado. Pero no oyes y tu ausencia se renueva. Estás cerca de mí, estás cerca; todo me lo dice:  el calor e tu cuerpo, tu cuerpo mismo, la sombra terrible e tu cuerpo interceptando la luz del sol. Tu voz también quiere decirme que estas cerca. Pero no es cierto… Ya te fuiste. Acaso no has llegado todavía y yo estoy ciego, completamente ciego, mirándote sin verte y llenándote hacia aquel punto donde ya nadie puede seguirme, donde la soledad me acosa, donde nada responde no nada me acompaña.
Volver a verte:
Por un camino que no llega te aguardo y te estaré aguardando siempre; más lejos de mi vida, más lejos que el recuerdo de la vida consciente; desde mi oscuridad, agazapado, solo, horriblemente solo, esperando que al fin vuelvas y te detengas y me mires y hables y tu voz me haga nacer y me devuelva al mundo de mi mismo que he perdido al encontrarte sin hallarte.
C.M. México D.F. 25-I-39

4 comentarios:

♥Curly Girl♥ dijo...

asu amia! estas pero locamente adicta a estas cosas, jajajja en realidad desconocia este tema , pero me encantaron esas cartas.

besos amia!

:)

Asae Nunt dijo...

Claaarooo pes, la prosa, la poesía, las letras enteras, me encantan.

Besos!!!

Marcelo Gasan dijo...

Estimada Asae, disculpa pero suelo ser un ignorante en temas de poesía, siempre escribo esto a las personas que escriben poemas “quisiera tener el talento para plasmar en un par de líneas sentimientos tan intensos”. Esa “Carta a Antonio” quién la escribió? El tal César Moro?. Me gustó el poema es intenso, brutal, salvaje.
Como te dije al comienzo soy ignorante en temas de poemas, pero si hay alguien a quien admiré y leí una buena parte de su obra fue al buen Vallejo. Saludos

Asae Nunt dijo...

Sí, César Moro escribió a su amado Antonio. Es estupendo.

Vallejo es lo máximo, por supuesto.

Bueno, entonces la próxima haré reseña a un escritor de prosa y no de poesía para que te desbandes en tus apreciaciones literarias :-D Sls!

::::::::::::VERBUM SAPIENTI::::::::::::::::::::

::::::ORBIS TEXTUS::::::