09 febrero 2014

Bolívar

Hace poco leí el libro "Bolívar, Libertador y Enemigo Número Uno del Perú".


Bolívar es reconocido por sus detractores y admiradores como un gran estratega, la influencia de su educador Simón Rodriguez  le inculcó las ideas liberales de la europa revolucionaria, su viaje a ese continente terminó por abrir el panorama de lo que podía llegar a ser, y hacer en América; su modelo era Napoleón definitivamente.

Era un genio, claro que sí, era ambicioso, ególatra, político nato. A lo largo del libro de Herbert Morote se puede apreciar el respeto que despertaba, la amistad aduladora de los políticos peruanos que no tenían una cultura política con los valores que ahora conocemos, entiendo por ello que los más poderosos del país se arrastraban por obtener la amistad del libertador, sobretodo después de alcanzar la independencia del Perú luego de la batalla de Ayacucho.

Como estratega, Bolívar fue sanguinario, severo, racista, prejuicioso y todos los contras que pudieran tener los militares que buscaban reforzar las tropas peruanas con hombres bravíos y leales. Pensaba que los indígenas eran cobardes y como solía llamar a los que no valían nada para él "eran unos truchimanes", se quejaba que no entendían las órdenes y hablaban en un idioma imposible de traducir; era obvio que su sentido de la interculturalidad no estaba ni siquiera en un estadío primitivo, lo único que se podía corroborar mediante algunas cartas era su compasión por el maltrato que sufrieron los indígenas, como seres desprotegidos ante el abuso español; sin embargo, contrario a este sentimiento compasivo, Herbert Morote demuestra que en el gobeirno de Bolívar se volvió a instaurar el impuesto a los indígenas, reprobable hecho porque los anulaba frente a los demás miembros de la sociedad ya que ese impuesto estaba creado para ellos por el sólo hecho de nacer indígenas, como dice Morote, si San Martín declaró la independencia y anuló este impuesto, Bolívar se encargó de deshacer esa promesa de tratar a los indígenas como cualquier ciudadano y retrocedió como nunca se debió retroceder.

Asimismo, para conseguir equipar al ejército aplicó una política de tierra arrasada, saqueos, robos, etc. donde nadie se salvaba de ser despojado de sus pertenencias para financiar la alimentación y equipamiento del ejército, integrado por Colombianos, Venezolanos y peruanos. Luego de ganada la batalla, Bolívar se encargó de ser premiado él y sus tropas venezolanas con inmensas sumas de dinero (a pesar que el Perú tenía un desorden presupuestal y déficit demostrado), títulos, honores vitalicios, incluso fue declarado“Padre y Salvador de la patria”.

Luego, como si no bastara que se le haya recompensado a él y sus generales, Bolívar gestionaba tácticamente su presidencia vitalicia, mientras lograba que el Alto Perú fuera separada del Perú creando el país de Bolivia, todo esto mediante una estrategia de la triada Pando-Heres y Santa Cruz ... (continuaré, se me va la batería de la compu)


Mudanza

Leo, escribo, ya no dibujo, tampoco pinto.Cada mudanza me ayuda a dejar atrás muchas cosas, como por ejemplo mis deslucidos 14 años de pinturas "abstractas". ¡Cómo me aferraba a esos pedazos de madera! Llenos de trazos imposibles, combinación  de témperas y pinturas al óleo. Eran mis lienzos a medio pintar la esperanza de un Caravaggio, por allí difuminado, secreto, esperando que un Botticelli quedara relegado después de mi Marte, porque detestaba su Venus (ahora vuelta propaganda de un panetton mediocre que no tuvo mejor idea que ponerlo en los paraderos como publicidad).

Sin embargo, a pesar de la fe que tenía en mí, era consciente que no llegaría al manejo de la luz como Velásquez, jamás, mi CI no daba para tanta genialidad. Sólo me dedicaba a pintar sobre cómo sentía la vida en ese momento. Menos mal que en la universidad llevé por tres meses un curso de dibujo y pintura y los trabajos después del 2001 fueron mejores, aunque definir "mejor" ahora no me sea favorable.

Entre las otras cajas que eliminé estaban mis cuadernos de primaria, mis exámenes de matemáticas y lenguaje, mis cursos favoritos, literatura, mi trabajo de análisis de la obra de César Vallejo, mis cuadernos de la universidad, las monografías, mis notas de la biblioteca, mi amada Biblioteca Nacional. Esa fue la parte más dura de todo el proceso, eliminar mis hojitas dobladas en dos y hasta en cuatro partes para que entren mis frases favoritas de cada texto, desde los libros de filosofía política hasta  las revistas de la hemeroteca, ese montón de papel doblado y mal acomodado fue directo al tacho de la basura, con plena consciencia de que no lograría sistematizar eso en ficheros, como era mi meta.

Lo único que no pude eliminar fueron mis ridículos diarios de chiquilla y de grande - mamá. Eso lo escondo en una caja infranqueable que quemaré cuando me mude otra vez.
 

::::::::::::VERBUM SAPIENTI::::::::::::::::::::

::::::ORBIS TEXTUS::::::