09 noviembre 2014

Al son de la guacharaca y el acordeón

Día 1

La lluvia en mi cabeza, el taxi con sus cuentas, los billetes con ceros de miles que sólo alcanzan para el pasaje de regreso. Logro sonreir a pesar de la distancia, del tiempo apretado, de los lugares que no he visitado aún. Sonrío porque en el camino va quedando el olor a Bogotá, a la tierra que se moja, y la prisa de quien quiere conocerlo todo.

Llego al hotel, leo el material para el taller de mañana, acompañadas, cómo no, de Carlos Vives, ¡Compadre Ramón, le hago la visita para que acepte la invitación! pienso que hay mucha cultura por absorber , caminaré algunos pasos, buscaré a Gabo en la plazoleta de las Mariposas Amarillas, el Museo Botero, insistiré en ganarle al tiempo para no quedarme sin un recuerdo especial de Bogotá.

Mientras me alisto para dormir se oye la composición de Rafael Escalona, con el acordeón y el sentimiento propio del colombiano que me recuerda la frase de Gabo "Escalona es como yo, es narrativo"

Aquí la canción favorita del Gabo:



2 comentarios:

Eduardo Rodríguez dijo...

ajá! ahí la razón de tanta ausencia, paseándose por Colombia. Alguna vez te dije que no me había pegado con Gabo. Un amigo me prestó "Del amor y otros demonios" y quedé fascinado. Ya leeré más de él. Buen relato.

Asae Nunt dijo...

jaaaa claro Gabo es lo máximo... En realidad no estoy tantol tiempo acá, pero sí me motivó a escribir lo que sentía. Bogotá es una ciudad mágica...

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