11 noviembre 2014

Que todo el mundo te cante...

Asoma finamente, entre exposiciones sobre las desigualdades en latinoamérica, crece frente al café del refrigerio, se asienta en mi cabeza mientras participamos de los debates. La música llanera, diciendo tanto y tan fácilmente, se pega como el ritmo que no te provoca sólo bailar, sino pensar.

Para seguir aderezando el recuerdo, durante el almuerzo solicito más recomendaciones: Carlos Vives revivió un poco el Vallenato pero él no ha creado ni ha compuesto casi nada. Además Colombia no sólo es vallenato, es Salsa, es música llanera, la cumbia y otros ritmos, y mire usted que en salsa tenemos el grupo Niche que nació en Cali, Joe Arroyo de Cartagena. Detuve mi degustación del postre -una rara mezcla de gelatina con leche condensada- sentí la sangre encauzarse a contra corriente, siempre amante de "Porqué vuelves a meterte en mi pensamiento, acabar con la poca fé que me queda para vivir..." y Niche se quedó toda la tarde conmigo.

Por la noche, leo sobre el trabajo pendiente, llamo a mi familia, me echo en el cuarto blanco, se imponen las gotas de lluvia al otro lado de la ventana, decido con mi compañera de cuarto bajar a comprar chocolatinas en vez de chocolates; en la cigarrería, en vez de la bodega. Nos sacamos fotos en la esquina del hotel, y los charcos en la pista nos sorprenden los zapatos, miramos Bogotá con su gente amable, paciente.

Subo el volumen antes que el sueño me gane y escucho a Colombia en Colombia...


2 comentarios:

Eduardo Rodríguez dijo...

Escribes, bien, relatas bien, quizás alguna vez te animes a contar una historia completa de principio a fin. Saludos.

Asae Nunt dijo...

ja, lo intentaré, pero ahora más que contar una historia, me nace escribir sobre emociones y sentimientos.

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